El crédito es un recurso que nos permite la inmediata adquisición de bienes y servicios que no se habrían podido conseguir sino hasta cuando contemos con los recursos requeridos por el vendedor o por el proveedor.
Sin embargo, no siempre resulta del todo transparente y completa la información sobre los costos reales de la relación crediticia; en efecto, muchas veces, el crédito suele ser mucho más costoso de lo que imaginamos, esto se debe a la poca y complicada información que recibimos por parte de las entidades financieras. |
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Claro ejemplo de lo anterior es que al momento de promocionar sus créditos, las entidades financieras solamente anuncian la tasa de interés efectiva anual (TEA) como la información más relevante; sin embargo, la TEA no es el único concepto que un banco cobra durante el proceso de devolución de un préstamo; existen además los llamados cargos por comisión y gastos de mantenimiento, de los cuales no se recibe información clara y completa. Por esto es difícil comparar y escoger un banco para solicitar un crédito, toda vez que la TEA no refleja el verdadero costo que un préstamo conlleva.
La información que debemos requerir al momento de solicitar un crédito es la tasa de costo efectivo anual (TCEA), la cual, a diferencia de la TEA, se calcula incluyendo todos los costos que conforman el valor total de las cuotas, lo que termina por reflejar el verdadero costo de un crédito.
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